Riechmann, Jorge


INCONNUE

Me expongo a ti como si fueras lluvia
capaz de deshacerme en átomos de cieno
merecedores del sedimento más hondo, más oscuro y callado
para otra edad; o pudieses
lavarme de ese barro y presentarme, exento,
con la gran precisión de la jornada última,
ante los umbrales de gozo de tu ser.

Panero, Leopoldo María


APOCALIPSIS sine nomine

Fractura inmediata en el espacio-tiempo

Brecha de un devenir inesperado
Y una página donde sopla el viento
Como el devenir perfecto de la tarde
Viajando en este agujero negro
En este triángulo de Dios
En el triángulo oscuro de la luz
Bailando al compás de lo inmundo
Lejos de la ceniza del mundo
Recuerdo hecho ceniza de cigarro ya fumado
Y es el triángulo uno de tantos objetos
Del cual desconocemos su poder
Para invocar en vano al desierto
Pirámides de un relojero enajenado
En comunicación con un ente superior
Dando sombra a sus discípulos
Acólito de Ra
Del siniestro ojo de la mujer gato
Y que la ceniza de mi nombre sea el aire y el viento
Que todo lo borra
Restos de sangre en el espejo
En el que tú me miras al mirarte
Orinando en pie contra el silencio
El indio iba disfrazado por la ciudad
Con un espejo en la espalda
Para que te vieses reflejado
Si te reías de él.

Otero, Blas de


SEGURO

Cada vez más despacio.
Se va cayendo el mirabel, las uñas,
únicas que me quedan, se me caen de las manos,
menos una que queda colgando,
una
uña
agarrada a su dedo por un pelo,
así es la vida, cada vez más despacio nos movemos
en el terreno de la muerte,
tirando días al cesto de los meses, éstos
al de los años, y, sencillamente,
nos quedamos sin nada entre las manos,
muertos desde los pies a la cabeza,
para siempre según las estadísticas.

Navales, Ana María


RECONOCER LA CASA, el triunfo de las sirenas
en el celofán que rodea el muro de tu vida.
Quizá no sea en el mar donde se guarda el enigma
que tu desnudez convierte en sueño y aventura
sino en la cumbre de aquel monte que la memoria
deshace en el camino imantado del regreso.
Una mirada se oculta en todos los espejos.
El ojo que la busca parece de otro hombre
con la piel extendida como un trofeo de caza,
pegada a la luz para sentirse transparente.
Sabe que ya no son necesarios otros dioses,
que el amor y el vacío de su huella son placeres
del silencio que evita así el rostro del tiempo.
Ni la noche, el jazmín, la ninfa y aquella nave
existieron nunca. En tu álbum de flores secas
todavía una rosa humedece las páginas.
Tiene el aroma del mar al que jamás llegaste.

Coetzee, John Maxwell


Goza de buena salud, tiene la cabeza despejada. Por su profesión es, o mejor dicho, ha sido un erudito, y la erudición todavía ocupa, bien que de manera intermitente, el centro mismo de su ser. Vive de acuerdo con sus ingresos, de acuerdo con su temperamento, de acuerdo con sus medios emocionales. ¿Que si es feliz? Con arreglo a la mayoría de los criterios él diría que sí, cree que lo es. De todos modos, no ha olvidado la última intervención del coro en Edipo rey. No digáis que nadie es feliz hasta que haya muerto.

Tendría que dejarlo de una vez por todas, retirarse, renunciar al juego.  ¿A qué edad, se pregunta, se castró Orígenes? No es la más elegante de las soluciones, desde luego, pero es que envejecer no reviste ninguna elegancia. Es mera cuestión de despejar la cubierta, para que uno al menos pueda concentrarse en hacer lo que han de hacer los viejos: prepararse para morir.

Es la trituradora de las habladurías, piensa, que no para de funcionar de día ni de noche, y que hace trizas cualquier reputación. La comunidad de los rectos, de los que tienen toda la razón, celebra sesiones en cada esquina, por teléfono, a puerta cerrada. Murmullos maliciosos. Schadenfreude. Primero, la sentencia; luego, ya vendrá el juicio.

Desgracia (1999)


La prosa de J.M. Coetzee (1940) es directa, sencilla, limpia; disecciona con frialdad las contradicciones y deseos más ocultos de sus protagonistas. Pero su tema más recurrente es el abuso de poder, del que nadie es inocente, ni los individuos ni los diversos colectivos. Todos de algún modo abusamos de los más débiles, especialmente de los animales, como nos detalla su alter ego Elizabeth Costello, ficticia escritora australiana que reflexiona -en La vida de los animales (1999), también aparece en Hombre lento (2005)- sobre los principios morales, la lucha por esos principios y las propias dudas sobre ellos, el mal, la sexualidad a lo largo de toda la vida, el lenguaje, la vejez, el vegetarianismo, las tropelías diversas del ser humano con su medio y consigo mismo... 
El sudafricano Coetzee, residente ahora en Australia, nacionalidad que también ha adoptado, es reconocido como uno de los mejores escritores vivos en el mundo anglosajón, dos veces premio Booker y el Nobel en 2003.

Una manera de dividir las religiones es entre las que consideran el alma como un ente perdurable y las que no creen tal cosa. En las primeras, el alma, eso a lo que el yo llama "yo", sigue existiendo por sí misma tras la muerte del cuerpo. En las otras, el "yo" deja de existir por sí mismo y lo absorbe un alma mayor...
Sin duda el teólogo, como teórico de la vida ultraterrena, replicará que la clase de amor que experimentaremos en el más allá resulta incognoscible desde esta vida temporal, de la misma manera que es incognoscible la clase de identidad que tendremos y nuestro modo de asociación con otras almas, y que por lo tanto sería mejor que dejáramos de especular. Pero si en la próxima vida "yo" llevaré una clase de existencia que ahora soy incapaz de comprender, entonces las iglesias cristianas deberían librarse de la doctrina de la recompensa celestial, la promesa de que la buena conducta en la vida presente será recompensada con la dicha celestial en la futura: quienquiera que sea ahora no lo seré entonces.
La cuestión de la persistencia de la identidad es incluso más crucial para la teoría del castigo eterno. O bien el alma en el infierno recuerda una vida anterior -una vida mal empleada- o bien no la recuerda. Si carece de tal recuerdo, entonces la condenación eterna debe de parecerle a esa alma la peor, la más arbitraria injusticia en el universo, prueba irrefutable de que el universo es maligno. Solo el recuerdo de quién fui y de cómo pasé mi tiempo en la tierra permitirá esos sentimientos de remordimiento infinito de los que se dice que son la quintaesencia de la condenación.

Diario de un mal año (2007)

Dinesen, Isak


Estaba en la cama pensando en los acontecimientos de los últimos tiempos e intentando entender lo que realmente había ocurrido. Me parecía que, de alguna manera, me había salido del curso normal de la existencia humana, metiéndome en un maelstrom donde nunca debía haber entrado. Por donde fuera que yo caminaba, el suelo fallaba bajo mis pies y las estrellas caían desde el cielo. Pensaba en el poema sobre Ragnarok, donde se describe esa caída de las estrellas y los versos sobre los enanos que gemían en sus cuevas de las montañas y morían de miedo. Todo esto, pensaba, no puede ser una coincidencia de circunstancias, lo que la gente llama una racha de mala suerte, sino que debe tener un fundamento. Si lo encontraba, me salvaría. Si buscaba donde debía, reflexioné, la coherencia de las cosas se me aclararía. Pensaba que debía levantarme y buscar una señal.
Mucha gente cree que no es razonable buscar una señal. Se debe a que para hacerlo hay que estar en un determinado estado de espíritu y mucha gente nunca lo logra. Si en esa disposición de ánimo pides una señal, no puede fallar la respuesta; se produce como consecuencia natural de una petición.


Había un lugar en las colinas, sobre la primera loma en el cazadero, que yo misma, cuando pensaba que iba a vivir y morir en Africa, se la había señalado a Denys como mi futuro enterramiento. Por la tarde, cuando estábamos sentados y contemplábamos las colinas desde mi casa, me dijo que a él le gustaría también que le enterraran allí. Desde entonces, cuando íbamos en automóvil por las colinas, Denys decía:

-Vamos a ir hasta nuestras tumbas.

Memorias de África (1937)





La danesa Karen Blixen, nacida Karen Christenze Dinesen, conocida por su pseudónimo literario Isak Dinesen (1885 - 1962), empezó a ser conocida en el mundo literario anglosajón con Seven Gothic Tales (1934). Fue Memorias de África el que sin duda la dio fama mundial, que se vería ampliada en el centenario de su nacimiento con la premiada pelicula dirigida por Sidney Pollack. La publicación en 1978 de las cartas desde África a su familia en Dinamarca revela una realidad diferente a la de la gran recreación literaria de la autora.

Eco, Umberto


Yo prefería estar solo y leer. Mi padre recibía en su suscripción desde París Le Constitutionnel, donde había salido por entregas El judío errante de Sue, y naturalmente devoré aquellos fascículos. Y allí me enteré de cómo la infame Compañía de Jesús sabía tramar los crímenes más abominables para apoderarse de una herencia, conculcando los derechos de los desheredados y de los buenos. Y junto a la desconfianza hacia los jesuitas, aquella lectura me inició en las delicias del folletín: en la buhardilla encontré una caja de libros que mi padre, evidentemente, había sustraído al control del abuelo e (intentando yo también mantener oculto al abuelo ese vicio solitario) me pasaba tardes enteras dejándome los ojos con Los misterios de París, Los tres mosqueteros, El conde de Montecristo...

Lleva un poco de tiempo, pero los placeres de la cocina empiezan antes que los del paladar, y preparar quiere decir pregustar, como estaba haciendo yo, todavía remoloneando en la cama. Los necios necesitan tener bajo las mantas a una mujer, o a un chicuelo, para no sentirse solos. No saben que el que se le haga a uno la boca agua es mejor que una erección.


Es extraño, es como si tuviera nostalgia de los judíos. Los echo de menos. Desde mi juventud, he construido, quisiera decir lápida a lápida, mi cementerio de Praga...

"El cementerio de Praga" (2011)

Umberto Eco (1932) hace un repaso irónico de creencias, odios, estereotipos... Lo que importa es lo que se haga creer a los demás, no tanto la realidad, nada es lo que parece y se nos imponen ciertas imágenes y tópicos que se transmiten sin reflexión. Difama que algo queda, es fácil construir prejuicios contra los demás. Novela de caricaturas, curiosidades y caprichos eruditos. Eco acaba parodiándose a sí mismo.

Faulkner, William



En el pabellón, una banda vestida con el azul de horizonte del ejército tocaba composiciones de Massenet, y de Scriabine, y de Berlioz, como una delgada capa de torturado Tschaikowsky en una rebanada de pan rancio, mientras el crepúsculo se disolvía en húmedos destellos que partían de las ramas y avanzaban hasta el pabellón y los sombríos hongos de las sombrillas. Ricos y resonantes tocaban los instrumentos de bronce, y sus notas se desvanecían en un crepúsculo verde, rodando sobre ellos en ondas ricas y tristes. Temple bostezó detrás de su mano, luego sacó una cartera y la abrió sobre una cara en miniatura, sombría y descontenta y triste. A su lado se sentaba su padre, con las manos cruzadas sobre la empuñadura de su bastón, la barra rígida de su bigote adornada de gotas de humedad como plata helada. Ella cerró su cartera, y por debajo de su elegante sombrero nuevo parecía seguir con sus ojos las ondas de la música, disolverse en las notas moribundas a través de la alberca y el opuesto semicírculo de árboles, donde a sombríos intervalos meditaban las reinas muertas en mármol manchado, y hacia el cielo, que yacía inclinado y vencido en el abrazo de la estación de la lluvia y de la muerte.

"Santuario" (1931)

A pesar de ser escrita para complacer al público y conseguir ingresos, despreciada por esa razón por su propio autor, Santuario está considerada como una de las mejores obras de Faulkner (1897-1962), en competencia con El ruido y la furia (1929) y Absalón, Absalón! (1936). Premio Nóbel en 1949, Faulkner es sin duda uno de los grandes autores de referencia que renovaron la novela del siglo XX, el Joyce americano... largos monólogos interiores, experimentación con múltiples narradores y el tiempo de la narración, oralidad del discurso narrativo, recreación de un territorio propio...

En realidad Santuario no es una novela muy representativa del estilo de Faulkner por sus concesiones con finalidad comercial. Cuenta la historia del idealista e inocente Horace Benbow, perseguido por la justicia y objeto de linchamiento popular, y el mafioso Popeye, encarnación del mal, viola a una adolescente y la lleva a un prostíbulo, la joven Temple Drake, también víctima pero no del todo inocente. Todo sucede en el imaginario condado de Yoknapatawpha. Tono trágico, desesperanzado, pesimista, aunque con destellos de humor. Consigue hacer ver los aspectos más sombríos del alma humana, la corrupción y la fuerza demoledora de la desilusión ante un mundo en manos de quienes saben manipular a los demás según sus intereses.

Machado, Antonio


Estos días azules y este sol de la infancia.

(Último verso de Machado, escrito poco antes de morir.)

A Machado, dolorido y solo

Poeta amable de cielos abiertos,
hombre bueno de alma sencilla,
navegante del mar de Castilla,
trovador de sus pueblos desiertos.
Sus caminos recién descubiertos
en tus rimas se hicieron semillas
y cantando por tierras y villas
verso a verso tornáronse ciertos.
Buscador de tesoros inciertos,
Don Quijote de causas perdidas,
amador de unas musas prohibidas,
soñador con los ojos despiertos.
Hondo hablaste de sus desaciertos
a las ásperas tierras queridas
y ellas sólo tallaron heridas,
golpe a golpe en tus desconciertos.
(De Guiomar y Leonor los afectos
en tropel atraviesan tu vida
y rebrotan antiguas heridas
piel y sangre quemando recuerdos.)
De equipajes ligeros cubiertos
días azules, infancias sencillas,
y desnudo, del mar las orillas,
envolvieron tus ojos ya yertos.

http://www.abelmartin.com/critica/montes.html


Greene, Graham


En los años 80, Leopoldo Durán era profesor de Literatura Inglesa en la Facultad de Filología de la Universidad Complutense. Nos solía contar anécdotas de su amistad y andanzas con Graham Greene (1904-1991), de forma velada e incompleta, procurando mantener la discreción que a veces su orgullo traicionaba. Dictaba apuntes que había que reproducir en sus exámenes. Si alguien intentaba ampliar con bibliografía, la calificación bajaba y al pedir una explicación, respondía que los críticos dicen muchas cosas, no se deje influir por los críticos, lo que importa es la verdad de cada autor (aquella verdad de apuntes fotocopiados de años anteriores). Tuvimos que memorizar también su "Estudio sobre El Poder y la Gloria". Controlaba la asistencia para que tuviéramos que ir a escuchar sus apuntes, que a veces alegraba contando algo sobre Greene. Vino indignado a clase cuando dieron el Nobel a Golding (1983), qué injusticia, ese premio era de Graham. Se decía que se lo bebían todo en sus conversaciones sobre lo divino y lo humano. En Monseñor Quijote (1982), Greene probablemente recreó algunos de sus diálogos, incluso de sus confidencias, además de sus viajes con su amigo español. Según Sherry, biógrafo de Greene, no dejó de enviar informes a los servicios de espionaje británicos hasta el final de sus días, en los que Durán le acompañó. Había rumores de que Durán también hacía ese tipo de servicios. Su afición a las armas le dio un disgusto unos años antes de su muerte en 2008

-¿Tienes amigos?
-Sí, no estoy solo. No te preocupes, Sarah. Hay un inglés que antes pertenecía al British Council. Me ha invitado a visitarle en su dacha del campo cuando llegue la primavera. Cuando llegue la primavera -reiteró con una voz que Sarah apenas reconoció: la voz de un anciano, que no podía tener ninguna certeza de que llegase alguna primavera futura.
-Maurice, Maurice, por favor, no pierdas la esperanza.

"El factor humano" (1978)

Luque, Aurora

MANUAL DEL NÁUFRAGO

Centellea el olvido
sobre un oscuro lodo hecho de tiempos.
Allá el amor es náufrago aliado. Criaturas abisales
lo devoran: mutilación de un cuerpo
por sus propios deseos.
Una metamorfosis se impacienta
bajo la superficie del presente.
Tiempo para abolir traigo en las manos,
un desecho de ayeres. El mar se bebe al mar,
y así la muerte nutre de fondo a los espejos.

Jiménez, Juan Ramón

EL VIAJE DEFINITIVO

   ...Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando;
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.
   Todas las tardes, el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.
   Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu errará, nostálgico...
   Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido...
Y se quedarán los pájaros cantando.

Hemingway, Ernest


Me preguntaste qué novelas o autores te recomendaba leer. Dije que dependía de lo que estuvieras buscando. Este blog escondido, en cierto modo póstumo, es también una forma de dar respuesta, de marcar o recordar algunas lecturas. Empecé a leer a Hemingway con 16 años en Estados Unidos (I was a junior high school student). "El viejo y el mar" (1952) era una de las lecturas obligatorias sobre las que había que hacer un trabajo. En la biblioteca local pude conseguir "Por quien doblan las campanas" (1940) y "Fiesta" (1926).

-Levántate -dijo-. Tú eres yo ahora. Tú eres todo lo que quedará de mí desde ahora. Levántate...

...El mundo es hermoso y vale la pena luchar por él, y siento mucho tener que dejarlo. Has tenido mucha suerte -se dijo a sí mismo- por haber llevado una vida tan buena. Has llevado una vida tan buena como la del abuelo, aunque no haya sido tan larga. Has llevado una vida tan buena como pueda ser la vida, gracias a estos últimos días. No vas a quejarte ahora, cuando has tenido semejante suerte. Pero me gustaría que hubiese un modo de transmitir lo que he aprendido...

Por quién doblan las campanas

Quitó el mástil de la carlinga y enrolló la vela y la ató. Luego se echó el palo al hombro y empezó a subir. Fue entonces cuando se dio cuenta de la profundidad de su cansancio...

Empezó a subir nuevamente y en la cima cayó y permaneció algún tiempo tendido, con el mástil atravesado sobre su hombro. Trató de levantarse. Pero era demasiado difícil y permaneció allí sentado con el mástil al hombro, mirando al camino...



Ishiguro, Kazuo


Escritor británico nacido en Nagasaki (Japón) en 1954. Su familia se trasladó a Inglaterra cuando tenía 6 años. Ha recibido los más importantes premios literarios británicos (Booker, Whitbread). Su sexta novela, Nunca me abandones (2005), fue incluida por Time entre las 100 mejores novelas en inglés. Sus novelas suelen tener un narrador en primera persona que muestra sus contradicciones y sus fracasos. Los asuntos a los que se enfrentan quedan enterrados en el pasado y suelen quedar sin resolver con cierta resignación melancólica. Aceptan su pasado y aquello en lo que se han convertido como forma de superación de la angustia que padecen por sus errores y aspiraciones no cumplidas. 

Siempre tuviste el sentimiento íntimo de que tenías una misión que cumplir, y me atrevo a afirmar que jamás habrías podido ofrecer tu corazón a nadie ni a nada hasta que hubieras logrado llevarla a cabo...
...Acaso hay quienes son capaces de vivir su vida libres de tales inquietudes. pero para quienes no somos capaces de hacerlo, nuestro destino es encarar el mundo como huérfanos, huérfanos que a lo largo de los años persiguen las sombras de sus desaparecidos padres. En tal caso, nada puede hacerse salvo tratar de llevar nuestra misión hasta su entero cumplimiento, como mejor podamos, pues si no lo hacemos jamás nos podrá ser dado el sosiego...

"Cuando fuimos huérfanos" (2000)


Jelinek, Elfriede


por desgracia aquí la vida le pasa a uno por delante, sólo queda el trabajo, a veces alguna de las mujeres intenta aferrarse a la vida que pasa y charlar un poco.
por desgracia la vida pasa a menudo montada en coche, demasiado veloz para la bicicleta. 
¡hasta la vista!

"Las amantes" (1975)



De padre judío y checo (el apellido Jelinek significa "cervatillo" en checo) y madre vienesa de clase acomodada. Desde muy temprana edad aprendió música y estudió composición en el Conservatorio de Música de Viena, ciudad donde creció. En diversas ocasiones ha reconocido el maestrazgo del escritor que mejor captó el horror y el poder aniquilador de la sociedad vienesa, Thomas Bernhard. 

Gran parte del trabajo de Jelinek es una crítica a una sociedad patriarcal dominada por el sexo, que arrastra a sus personajes hasta perder su naturaleza de humanos y asemejarse a vulgares bestias que se ocultan tras diversos disfraces. Recibió el Premio Nobel en 2004, a pesar de cierta resistencia. Fue criticada por no acudir a recoger el premio alegando padecer fobia social.

...Qué ocurre, por qué tantas risas, pregunta uno que acaba de llegar e inmediatamente participa de las risas. Se contagia. Le explican algo entre ataques de risa y solo entonces sabe de qué se ha reído.
Erika Kohut está de pie y mira. Observa. Es pleno día y Erika mira. Una vez que el grupo ya se ha reído a gusto, se dirige hacia el edificio del Politécnico. Cada par de pasos se detienen para seguir riendo. Se interrumpen unos a otros con sus risas.

"La pianista" (1983)